No vengas a verme


No vengas a verme

   No te conozco, pero me has enseñado valorar los buenos momentos. Dicen que eres la cura de muchos problemas y que conocerte cambia todo por completo, no lo sé, ni me atrevo a creer. Quitando lo bueno, todavía existes dentro de mí mente. No quiero verte ni en sueños, ahora que sé de ti puedo decir que no me gustas y te tengo miedo, mucho miedo. Amo mi vida, y si aparecieras ahora, de repente, en cualquier momento, no sería justo. Todo lo bueno que he conocido me sirve para odiarte y todo lo malo que he tenido me sirve para no amarte. Te puedo soñar y odiar, te puedo creer y llorar, te puedo tener respeto, pero no vengas a verme. A veces, cuando estoy volando con mi imaginación, te atreves a interponerte entre mis sueños más preciados, y me duele. A la misma vez tiemblo de miedo y pasión. Una pasión por la vida y los pequeños detalles que me hacen ser feliz, y un terror hacia ti por poder quedarme sin todo lo espléndido que me atrapa aquí en este mundo de locos. Te tengo miedo, no aparezcas todavía, es muy temprano. Pásate a verme cuando esté muy mal y no pueda disfrutar de nada. Conocerte entonces será bueno.





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