Séptimo sueño. "La mujer de mis sueños en la fiesta rollo 80"


Aquella noche estaba completamente dormido y dominaba mis sueños con mi aplicación de los deseos. Deseaba ir a una discoteca donde pusieran música de los años 80 y ya de paso a ver si me podría encontrar con ella.
Apareció de golpe un edificio con forma de letras que decían… “Rollo 80”, totalmente iluminado con luces de neón que iban cambiando de color. Las dos oes y el cero eran ventanales gigantes y se podía observar las sombras de la gente bailando. Las tres gigantes ventanas iban cambiando de color, como si entre ellas se los intercambiaran por cada dos segundos. La primera ventana aparecía de color violeta con las sombras negras, la segunda con un rojo magenta y la tercera con un verde esmeralda. A los dos segundos se intercambiaban entre ellas y así continuamente. La entrada principal se hallaba en las dos eles, y la erre y el ocho parecía ser la estructura que aguantaba todo.
En la entrada había mucha gente esperando y decían que el aforo estaba completo. Pude acercarme y vi un letrerito que ponía aforo para 1980 personas. Joder exclamé, pedazo de discoteca y estaba llena. Saque la aplicación y me advirtió que la invisibilidad había finalizado, ¡vaya mierda! Grité, pero se me ocurrió otro plan de los que me gustan. Entonces apareció en la pantalla una rueda virtual junto a las opciones hombre y mujer. Marqué la de hombres y deslicé el circulo hacía la izquierda para disminuir los asistentes que se encontraban adentro. Concretamente a quinientos hombres. Me estaba portando mal, lo sé. Pero el poder era mío. Todos los que estábamos esperando fuera pudimos entrar, pero aun costaba caminar tranquilo por el interior, por no decir que bailar era imposible. Estaba sonando “she drive me crazy” de Fine Young Cannibals y me emocioné. Que bien se escuchaba y la iluminación era genial con más paneles de neón, y videos con figuras ochenteras. El ambiente era muy bueno, pero no se podía bailar tranquilamente. Así que actué rápido e hice desaparecer a trescientas personas más. Ahora si podía divertirme. Miré la aplicación y me quedaban cien minutos y dos segundos. Genial.
El dj era muy bueno con las mezclas, eso se notaba en las tonalidades de cada tema unido al siguiente. Como más me gusta, es como estaba ocurriendo todo… Pero… Me sentía solo. Pensé que me encantaría que apareciera la chica de mis sueños, la que a veces me he encontrado por este mundo, la que deseo desde que era un niño. La aplicación empezó a vibrar y me mandó un mensaje…
“La mujer de tus sueños estará aquí en dos minutos, pero no podrás hacerla aparecer de repente. Has hecho desaparecer a ochocientas personas en esta sesión y el máximo permitido de golpe es de mil personas en cada sueño. A partir de ahí solo se pueden hacer desaparecer jugando al modo “Quien es quien”
Vaya tela, uno de mis juegos preferidos de niño.
 Pensé en eliminar doscientas personas más lo antes posible, antes de que ella viniera, eso hice y esperé los dos minutos. Así pude pasar a la acción y activé el “quien es quien para empezar a jugar
La aplicación me marcaba que la asistencia en la discoteca estaba todavía en mil setenta y dos personas. A grosso modo todo cuadraba, mil novecientas ochenta personas que había al principio menos mil que hice desaparecer eran novecientas ochenta, mas el mogollón que entramos cuando dejaron pasar, mas la mujer de mis sueños que ya ha tenido que entrar pues todo bien.
Empezó a sonar la canción “99 red Ballons” de Nena y me di cuenta de que era una actuación en directo, que ilusión me hizo, viviendo un directo de Nena. Su voz del principio con la letra en alemán me pusieron los pelos de punta y me paralizaron . Con una sonrisa enorme empecé a quitarme gente de mi vista.
La primera opción que escribí fue:
“Que desaparezcan todas relaciones de parejas”
Justo cuando apreté el botón verde para que hiciera efecto, la música, las luces y las personas se ralentizaron. Hubo un segundo de oscuridad por los efectos de las luces y se reanudó todo a ritmo normal. No note mucha diferencia.
La aplicación marcaba…
“La asistencia en la discoteca es de 1050 personas”

Pues sí, solo había veintidós parejas en la disco, increíble. Yo había hecho como si no hubiesen venido esa noche.

La segunda opción que escribí fue:
“Que desaparezcan todos los hombres”
Se ralentizó todo como antes con oscuridad incluida y al despejarse todo si que se notó la diferencia.
La aplicación marcaba:
“La asistencia en la discoteca es de 985 personas”

Vaya, sí que había poco hombre pensé. Pero era normal, aparte de que había eliminado a mas de quinientos antes de entrar, también me encontraba en mis profundidades.
La tercera opción que escribí fue:
“Que desaparezcan las mujeres rubias”
“La asistencia en la discoteca es de 984 personas”


Que fuerte, solo había una rubia en la fiesta, pobrecita. En fin.

La cuarta opción que escribí fue:
“Que desaparezcan todas las mujeres con el pelo corto.
La aplicación marcaba:
“La asistencia en la discoteca es de 983 personas”
No me lo podía creer, solo una con pelo corto, empezaba a sospechar de mi mismo y de mi conciencia. Y de repente me alerto de algo la aplicación.
“¡Solo te queda una acción más! No la desaproveches”

Me estaba agobiando, todavía quedaban casi mil personas, no había conseguido casi nada y solo me quedaba una posibilidad, pero yo conocía algo de ella y fui listo…
La quinta opción que escribí fue:
 “Que desaparezcan todas las mujeres que no tengan el pelo moreno largo y rizado, las que tengan más de cuarenta años o menos de treinta y cinco, las que no tengan los ojos marrones, las que midan menos de un metro sesenta y nueve, las que no sepan tocar bien el piano, y ya de paso las que no les guste el color mostaza”
Apareció el color verde en la pantalla en la aplicación y la cantante Nena, acababa su última frase de la canción en forma de a capela. Fue en ese instante cuando pulsé…
La acción fue de lo mejor que me ha pasado en la vida. Esta vez la cámara lenta perduró unos segundos más, primero para hacer desaparecer a casi todas las personas entre los flases y segundo para mostrarme a cinco mujeres que fueron apareciendo una a una entre luz encendida y luz apagada. La primera era una mujer con ojos marrones mirándome fijamente. La segunda que apareció era una mujer morena y sonriendo, con el pelo largo y rizado. La tercera mujer que apareció llevaba un vestido verde y largo y se sentó frente a un piano. Mientras me miraba le caía unas notas musicales desde arriba hasta posarse en su atril. Empezó a tocar las teclas muy lentamente de aquella melodía que me encantaba. Segundos después fue cuando empezó a sonar la música otra vez en la discoteca. Era la canción “Hungry eyes” de Eric Carmen, la misma que ella estaba interpretando. Desapareció y apareció la mujer desnuda del apartamento donde yo había estado una hora antes. Se apagó la luz y ya no vi nada más. La música seguía sonando y noté que me tocaban el hombro desde atrás. Una mujer me dijo-Hola…
 Se encendieron las luces y allí estábamos solos. Era ella, la mujer de todos los sueños que había tendido, todas las que aparecieron en unos instantes eran la misma persona. Era ella y por fin la tenía cara a cara.
Le acaricié las manos y no podía parar de mirarla, ella hacia lo mismo. Tuve en ese momento un estado de emoción muy fuerte.  Era una mezcla de ilusión y rabia que hizo que todo a nuestro alrededor se derrumbara. La cogí bien fuerte y nos elevamos dirección al cielo con la canción acompañándonos. La canción lo decía todo por nosotros…

Hace tiempo que quiero contarte que
lo que siento no se apagara.
Te miro y sueño
que esta noche eres mía.
Tengo la mirada puesta en ti

Con estos ojos hambrientos. 
Te miro y no puedo ocultar que
Tengo los ojos hambrientos. 
Siento la magia entre tú y yo

Quiero abrazarte, escúchame…
Quiero enseñarte de qué trata el amor
Esta noche cariño…
Ahora tengo la mirada puesta en ti

Necesito que veas que
este amor está escrito
Con estos ojos hambrientos 

Quería estar a solas con ella y la canción, y seguimos dirección hacía las estrellas atravesando la esfera de la tierra y traspasando universos jamás explorados por el ser humano. La canción, la mujer de mis sueños y yo, nos mezclamos en el espacio de la nada y del amor. No quería que ese momento acabara nunca, quería hacerme viejo a su lado, pero me despertaron…



Comentarios

Entradas populares